El que no se mueve en el Calcio

Immobile se quedó corto en Dortmund y decepcionó por completo en Sevilla, pero una vez ha regresado a Italia ha vuelto a erigirse en uno de los delanteros del momento. El suyo con el Calcio es un idilio bastante particular. Más allá de las cifras, está la sensación de parecer un delantero centro brutalmente superior. Sigue siendo un nueve muy simple, de rutinas muy marcadas, pero cuando juega en Italia cada uno de sus movimientos y definiciones están impulsadas por la inteligencia, la determinación e, incluso, cierta finura técnica.
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En el día a día de la Serie A no queda ni rastro de esa velocidad mal entendida que no marcaba diferencias en la Bundesliga o de esa incomodidad permanente que sintió en La Liga. En Italia todo es diferente. Más sencillo, más natural. Pero, ¿por qué? ¿Quizás fue una cuestión de estilo? Cierto es que Ciro Immobile es un delantero muy concreto que necesita de un contexto muy particular, pero precisamente por esto tanto Sevilla como Dortmund parecían dos buenos destinos. Allí, de hecho, triunfaron Kevin Gameiro y Pierre Emerick Aubameyang, dos puntas con varias virtudes y condiciones similares. Y lo hicieron además al mismo tiempo que él naufragaba.

Su problema pareció más relacionado con lo anímico y lo mental que con una cuestión futbolística. “En Dortmund no podía hablar con nadie. El idioma es muy complicado. Fue duro”, contaba sobre su paso por Alemania. “Nunca recibí dos oportunidades seguidas. Pero no pasa nada, son elecciones que hacen los entrenadores”, explicaba sobre sus meses en Sevilla. Sea como fuere, ambas aventuras ya acabaron. Ahora Immobile está de vuelta en el Calcio, no ha cambiado de equipo en verano por primera vez en su carrera y, culminando un sistema eficaz, está rompiendo a golear. Otra vez.
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Ya son 17 tantos y 4 asistencias en apenas 13 encuentros los que está sumando Immobile al saco de un equipo, la Lazio de Simone Inzaghi, que parece diseñado para él. Su capacidad para replegar y atacar los espacios, sin tampoco rehuir de tener el balón en según qué compases, le convierten en un conjunto ideal para aprovechar lo único que le pide a su nueve: desmarques en el carril central.
Pero que Ciro Immobile vaya a más de un gol por partido, cifra difícilmente sostenible, tiene más que ver con un nombre propio en particular que con el colectivo en general. Porque Luis Alberto, de enganche, tan cerca de Ciro como del trío de centrocampistas que le precede, está brillando con luz propia. Repitiendo aquella fórmula que no tuvo demasiada continuidad en el Deportivo de la Coruña a pesar de los buenos resultados, Luis Alberto está jugando a partir y en pos de los movimientos del delantero centro. Juega entre líneas, recibe, se orienta, conduce y le asiste. Una y otra vez. Busca asociaciones cortas, tira movimientos largos y siempre acerca al gol a un Immobile que apenas tiene que picar hacia portería, controlar el balón y superar al portero. Así, juntos, pero también muy bien acompañados por Milinkovic-Savic, ambos están liderando a una Lazio que, ante la Juve, ya ha demostrado poder ganar a cualquiera en Italia. Porque si en el Calcio Ciro Immobile siempre es muy determinante, con Luis Alberto por detrás es, directamente, mortal.