Un regalo de Arnold para Toljan

Los penaltis decidieron la primera de las semifinales del europeo sub-21 de Polonia entre Alemania e Inglaterra en un encuentro en el que, por encima de todas las cosas, y de manera ininterrumpida, ambos equipos compitieron con sorprendente naturalidad y aplomo, sabiendo que la puerta a cero no era una posibilidad. No lo hicieron conscientemente, claro, pero su cita evidenció los problemas de ambos para defender las áreas y la necesidad de adaptarse a ello. Con Alemania generando más con la pelota e Inglaterra aceptando ese escenario, el choque derivó en una tanda de penaltis a la que Alemania no quería llegar. Los de Stefan Kuntz, a pesar de sus serios problemas defensivos, fueron superiores.
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El primer tramo del encuentro, el que vio a Inglaterra buscar muy arriba la salida alemana, fue el de mejor ánimo inglés, que achicaba hacia delante, robaba arriba y obligaba a Alemania a salir en largo, buscando minimizar la zurda de Arnold y las apariciones de Toljan, a la postre los jugadores más precisos, técnica y tácticamente de los germanos. En ese tramo, Inglaterra, llegando por fuera con Chilwell, puso de manifiesto los problemas de Alemania en el balón parado defensivo. Fue tan acuciante el problema que pudo haber significado el principal factor de una posible derrota. Inglaterra lo remató prácticamente todo. Cada centro del guante de Ward-Prowse fue sinónimo de ocasión.
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Pasados los primeros quince minutos, los de mayor intensidad inglesa, donde muchos planteamientos similares buscan cierto caos, robos cercanos al área y el 1-0 a favor, Alemania fue poco a poco igualando fuerzas en base a la positiva actuación de Haberes y de la idea defensiva inglesa, que decidió replegar y bascular, un verbo, el segundo, que fue fundamental para que Alemania ganara peso en el encuentro. Y fue fundamental porque lo hizo siempre y por momentos en exceso. Introducido el nombre de Haberer, acompañante de Arnold, debe apuntarse que su movilidad por delante de balón y su determinación para hacer cosas con él redujeron los nervios del inicio en sus compañeros.
Una vez Inglaterra dio un paso atrás, Alemania encontró en las bandas una fuente constante de profundidad. Con los ingleses basculando constantemente, protegiendo el lado fuerte, Arnold fue cambiando de orientación para las apariciones de Gerhardt y principalmente Toljan, el hombre del partido, el martillo que fue agujereando la resistencia del rival. Sus incorporaciones, excelentes en lectura y toque posterior, habilitaron la presencia de Selke, muy superior en el área a Chambers y Mawson, y cuya ausencia posterior dejó a Alemania sin pegada.
A pesar de adelantarse, la finalista de este europeo bien pudo pagar muy caro sus problemas en área propia, con Jung, fuera de posición, entrando en el ‘XI’ a última hora, siempre superado en boca de gol. Un gol de Gray y otro en jugada de Abraham pusieron en ventaja a una Inglaterra que, una vez por delante, volvió a replegar, desde el 60’, sin la capacidad ni la estructura para ajustar la movilidad de Meyer, Philipp y Gnabry, los tres intercambiando zonas interiores, dando a los laterales una ventaja táctica que puso a los alemanes, durante muchísimo tiempo, con el dominio del campo. Esa decisión pudo costarle el encuentro a los ingleses, cayendo finalmente en los penaltis, después de más de una hora sin demasiado protagonismo. Alemania, la de Arnold y Toljan, jugará la final de esta Eurocopa sub-21.